NO SÓLO SOÑAR

NO SÓLO SOÑAR

Todos normalmente hemos tenido o tenemos sueños. Mucho más en la etapa de la adolescencia y la juventud, cuando estamos haciendo nuestro proyecto de vida. Soñamos con ser profesionales, conformar un lindo hogar, servir a Dios en algo que nos llama la atención, tener un buen trabajo, ser sobresalientes, entre otros.

Algunos de estos sueños son posibles, pero hay otros que se vuelven inalcanzables. ¡Que bueno tener sueños que podamos ver realizados! ¿Pero qué debemos hacer para lograrlo?

El mayor impedimento para alcanzar nuestros sueños es la pereza.

Dios siempre nos ha pedido que seamos esforzados. Salomón sabiamente escribió “El alma del perezoso desea, y nada alcanza…” Prov.13.4, es decir que el perezoso vive soñando con muchas cosas que nunca ve realizadas. Por eso recordemos: “en lo que requiere diligencia, no perezosos…” Rom.12:11
Otro factor que nos impide hacer realidad nuestros sueños es empezar algo y no terminarlo, “el hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” Sant.1:8
Quien actúa de esta manera llegará a sentirse fracasado o frustrado.

Hacer un sueño realidad requiere diligencia.

La diligencia es la prisa que acompaña una acción y también se refiere al cuidado esmerado que le brindamos a algo.
Dios ha prometido estar con nosotros y ayudarnos, pero hay una parte que nos corresponde hacer sólo a nosotros. Tenemos ejemplos de hombres y mujeres que Dios usó y respaldó, sencillamente porque se esforzaron y fueron diligentes. Los tomo como ejemplo porque es notorio que desde que Dios les encomendó una misión, ésta se convirtió en un sueño que querían ver realizado:
• Noé al construir el arca
• Josué al introducir el pueblo en la tierra prometida
• Gedeón al luchar contra los madianitas
• Salomón construyendo el templo
• Nehemías reconstruyendo los muros de Jerusalén

Ellos no ahorraron esfuerzos y aunque seguramente tuvieron temores, siempre confiaron que Dios les daría la victoria y llegó el momento en que pudieron regocijarse y disfrutar del gozo que produce el deber cumplido y sentir la satisfacción de ver un sueño hecho realidad.

La diligencia es tenida como un tesoro en la vida del hombre y es porque precisamente los diligentes no se quedan sólo soñando, sino que accionan, trabajan por alcanzar sus metas. Podríamos preguntar ¿qué estás haciendo para alcanzar tus sueños? Algunos dirían con sinceridad: “nada”, otros responderían “orar”.
El Señor Jesucristo quiere que seamos activos, que echemos fuera la pereza, porque muchas cosas se escapan de nuestras manos porque estamos quietos.

Que tus sueños no sean sólo sueños
¡Trabaja para que se hagan realidad!

Sandra Milena Rubio Ballén
Tesorera Damas Dorcas Nacionales
Vigencia 2017-2018

1 Comentario

  • Heidy Hurtado Escrito 20 septiembre, 2018 11:05 PM

    Dlb me encanto este escrito muy hermoso por que estoy soñando y no he podido hacerlo realidad y ya veo porque.

    • Distrito o Ciudad: D 22, medellin

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