JESUS Y LA MUJER

JESUS Y LA MUJER

Toda mujer tiene aspiraciones diferentes según sea la etapa que esté viviendo, Dios a todas nos hizo de diferentes formas: unas frágiles, otras delicadas, otras fuertes y hasta emprendedoras pero en algo sí nos hizo iguales y es con la necesidad de tener a Dios en nuestro corazón.

¿Cuántas veces has pensado en el valor que tienes ante Jesús como MUJER? Tal vez puedas preguntarte qué tan importante eres para él.

Pero quiero decirte que Él te ama incondicionalmente y no está pensando en lo que eres, sino en lo que puedes llegar a ser, ya que él no se ha reservado nada para sí y desde el principio puso su mirada en ti.

Un ser creado llamado MUJER y desde ese mismo instante te quiso poner sobre los más altos lugares y te ha concedido el privilegio de ser mujer. Te ha mirado con amor eterno, ha cuidado y se ha interesado en todos los detalles de tu vida, sin importar cuál sea tu condición.

Jesús tuvo un encuentro muy especial con una mujer de Samaria la cual nos narra la Biblia en el libro de San Juan capítulo 4

Él iba de camino y estaba cansado, entonces se sentó junto al pozo de Jacob, en ese momento llegó una mujer a sacar agua del aquel pozo, Jesús se dirige a ella y le dice: dame de beber, pero aquella mujer tenía una excusa, ya que no era debido hablar con judíos, sin embargo Jesús en su infinita misericordia la mira y ve la necesidad física, emocional y espiritual y le dice, aunque este pozo lo haya cavado Jacob nunca solucionaran la necesidad del ser humano, es por eso MUJER , si conocieras el don de Dios y quien es el que te dice dame de beber, tú le pedirías a él y él te daría agua viva y no volverías a tener sed jamás, sino que será un agua que te dará vida eterna.

La mujer le dijo: Señor, dame de esa agua para que no tenga yo sed ni venga aquí a sacarla.

Podrás encontrarte entre el pozo de las angustias, dificultades y adversidades pero él quiere ser tu fuerza, tu ayudador, Él con su gracia quiere saciar tu alma con el agua viva de su manantial, él quiere refrescar tu sediento corazón y desea llenarte de su paz y su perdón, el no mira nuestra raza, ni nuestro color y menos nuestra condición, Él sólo desea llevarte por la senda del bien, guiar tus pasos y morar por siempre en tu ser.

Entre Jesús y tú, MUJER,  existirán lazos que nada podrá romper, si entregas tu vida completamente a Él.

 

Dios les bendiga.

DORA RICO
Líder Damas Dorcas
Distrito 15

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