ENVEJECER CON EXITO

ENVEJECER CON EXITO

La vejez es la edad  de la sencillez, la contemplación. Los valores afectivos y morales que viven los ancianos constituyen un recurso indispensable  para  el equilibrio  de las  sociedades, de las familias y de las  personas. Van desde el sentido  de la responsabilidad  a la amistad,  a la prudencia  en los juicios, a la paciencia, a la sabiduría en la edificación  de la paz. El anciano  capta  muy bien la superioridad del “ser” respecto  al hacer y el tener. Qué bueno aprovechar ese carisma  de la vejez.

Dios es un ser inmutable, cuya  fuerza  no se debilita por el paso  del tiempo. “ÉL  es el mismo  siempre y su Palabra es  la misma  no pasará. Por eso para  nosotros los himnos y  la alabanza  no pierden el sabor.  La adoración  siempre  debe ser en espíritu  y en verdad, llegamos a esta  etapa pero seguimos orando, leyendo la Biblia, nos encaminamos  al  templo a escuchar la  Palabra de Dios, porque hoy estamos  más  cerca de la  meta y debemos  correr  más  fuerte. Esto es lo precioso de esta etapa,  en lugar  de ser una depresión  por  finalizar la vida material se convierte  en gozo por comenzar  la vida  eterna.

Y si nos preguntan  si  alguna  vez nos hemos sentido desamparados  por  nuestro Dios podemos  responder: Si tuviera  otros  70 años para  vivir confiaría todavía  en Él, pues nunca  me ha fallado, antes  me  ha conducido por todo el camino hasta  aquí .

El Salmo 91:16 nos dice: “Lo saciaré de larga  vida, y le mostraré  mi salvación”.  Y el Salmo  92:14 “Aún  en la vejez  fructificarán”; y recordemos  que del vientre estéril  de Sara y del cuerpo  centenario de Abraham, nace el pueblo elegido,  de Elizabeth y  su esposo ya viejos y cargados  de años, nace  Juan el Bautista. Así  que  incluso cuando  la vida  se hace más  débil aún tenemos motivos para  sentirnos  instrumentos  de Dios, en la historia  de la salvación.

Muchos asocian  la vejez  con enfermedad, sufrimiento,  soledad  y tristeza, pero puede ser (y depende en parte de nosotros) una etapa  positiva y saludable como cualquiera  en la vida.  Se puede tener vida satisfactoria y envejecer bien. Cada  uno somos responsables  de esto.

Es un mito el decir  que los “viejos no sirven para  nada”.  Uno  de los carismas de la longevidad, bíblicamente es la sabiduría, es un don de Dios que debemos  acoger, también  somos la memoria  histórica  de la familia  y sin ella no hay raíces.

Por todo lo anterior, tengamos  en cuenta:

  1. a) Elegir lo que nos gusta y nos hace sentir cómodos.
  2. b) Dediquemos tiempo a lo que hacemos para
  3. c) Continuemos Pongámonos  desafíos  físicos  y mentales  para  mantenernos  activos.
  4. d) Tener un significado y propósito  en la vida.  Socializar y participar  con otros, no aislarnos.

La vejez es tiempo  de recuerdos,  esperanzas, solicitudes, bendiciones y  de trasmitir lo que hemos aprendido  y recibido  de nuestro  Dios. Tenemos  la  oportunidad  de advertir  guiando  al imprudente  y desprevenido, testificar que  no hemos visto justo desamparado ni su descendencia  que  mendigar pan,  tenemos  un gozo especial y experiencias  para compartir; por eso no permitamos  que nos sorprendan  atrapados  en melancolía,  rezongando, vivamos  alegres y felices. Los niños  y jóvenes aman y se acercan más pero  si  somos malhumorados y huraños,  no les interesa  nuestra  compañía.  Y no olvidemos  que somos nosotros  los ancianos los que enlazamos  a esta  y la siguiente generación al pasado y enseñamos  que la vida es fugaz y  pasajera.  “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Salmo 90:12.)

Que el Señor  Jesucristo  nos  ayude a tener éxito  en ésta, la  última  etapa  de  nuestra  vida,  que los que vienen  tras  nosotros encuentren en nuestra  vida  algo  digno  de imitar.

Dios les bendiga.

GLADYS RODRÍGUEZ

Distrito 10

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