EN MI HOGAR EDIFICO O DESTRUYO

EN MI HOGAR EDIFICO O DESTRUYO

“La mujer sabia edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.” Prov. 14.1

Construir es un trabajo duro, requiere de mucha dedicación, esfuerzo físico, largas y fuertes jornadas bajo el duro calor del sol. Una construcción debe tener unas pautas a seguir.

Plano: Los contratistas construyen una casa, siguiendo un plan, que ha sido cuidadosamente diseñado por un arquitecto. Sería absurdo intentar construir una casa sin un plan. “Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los que la edifican” Salmo 127.1 Porque toda buena edificación debe ser supervisada y dirigida por personal calificado para dicha labor. Tú eres la que construye y el Señor es el arquitecto.

Terreno sólido: Requiere un estudio de suelos para determinar qué tan apropiado es el terreno donde se va a construir,  que lo más seguro será que al comenzar a ahondar en el cimiento se encontrarán múltiples obstáculos y es allí donde muchos quieren dejarlo todo. Todos los proyectos de construcción siempre han tenido sorpresas y costos no previstos. Lucas 14.28

Control de calidad: Debe cumplir con unos estándares de calidad, para así garantizar su durabilidad en el tiempo.  Observamos algunos artículos que son de tan buena calidad que su garantía es de por vida,  porque se han ceñido a un control de calidad basado en un manual que les mostraría el modelo a seguir. ¿Cuál es tu manual?

Ejemplos:

  • Edificios en Medellín que por la irresponsabilidad de unos cuantos causaron una tragedia tan dolorosa a muchas familias y conmoción a todo un país.
  • Pirámides de Egipto que después de tres mil años todavía son admiradas.

Porque cuando no se ciñen a lo establecido tarde o temprano se vendrá abajo lo edificado, causando mucho dolor, a los hijos, familia, la iglesia y aun la sociedad.

Construir nuestra casa no es algo que se logra de la noche a la mañana es un trabajo diario que requiere constancia y dedicación.

Cuando el Señor habló de edificar dijo “con prudencia”, sin olvidar que tarde o temprano llegarían fuertes conflictos al hogar; pero si desde un principio se edificó bien, ese hogar no se vendría abajo por nada.

Dios no es escaso, él nos ha dado las herramientas, las pautas a seguir para que no causemos dolor a los seres que amamos y por el contrario vean los hijos en el hogar de los padres un ejemplo a seguir.

Control de crisis:
¿Alguna vez ha caminado a través de una casa en construcción? El desorden, materiales tirados por todas partes, polvo etc. Esto genera momentos de caos y desespero. Si alguna vez ha construido una casa usted mismo o ha remodelado una casa, usted sabe que el desorden puede ser muy agotador como lo es el desgaste de su paciencia, pero una vez que el proyecto está hecho, vale la pena todo el trabajo, el desorden y el costo. Su casa nueva o nuevas habitaciones son tan hermosas y agradables para estar, que te olvidas de los problemas asociados con la construcción y acabas sentada disfrutando del fruto de tu trabajo y el elogio de quienes la miran. (Gálatas 6:9)

La gente se da por vencida, se dan por vencidos en sus matrimonios, se dan por vencidos con sus hijos. Algunos siempre andan buscando el camino más fácil. No quieren pagar el precio, cualquier cosa que valga la pena es difícil. Cualquier cosa que valga la pena cuesta mucho. Todo lo que valga la pena causa dolor.

Igual es la construcción de una familia. Es complicado, agotador, frustrante,  llegan momentos en los que piensas que no ha valido la pena tanto esfuerzo, tanta lucha por mantener el hogar unido, los conflictos con los hijos adolescentes, a veces con la misma familia.

La Biblia presenta a la mujer como un albañil, responsable de edificar o derribar. Dependerá de nosotras si nuestro hogar tendrá durabilidad en el tiempo o por el contrario será de corta duración, pero ¿por qué la mujer?, porque no dice el hombre sabio edifica su casa… Dios creo la mujer con una característica: puso en ella una influencia muy poderosa que más adelante Eva no supo manejar y le causó a su esposo una desgracia generacional.

Al lado de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Al lado de un hombre exitoso en la vida hay una esposa motivadora que lo ayudó a forjarse como lo que es, lo apoyó en los momentos de crisis, de bancarrota y juntos se levantaron para continuar, que fue fiel al pacto que un día hizo en la riqueza… salud…

Tras un hombre triste, frustrado, inseguro, hay una gotera continua, que finalmente termina rompiendo el pedernal.

La mujer ejerce sobre el hombre desde niño una gran influencia, dependerá de ti si la usas para bien o para mal. A causa de que el hombre es generalmente criado por una mujer el padre se va al trabajo y el hijo pasa la mayor parte del tiempo con su madre, para dormir, alimentarse, bañarse, se enferma, cuando se asusta corre a la mama y aunque sean hombres siempre sentirán la necesidad de la compañía de una mujer para sentirse emocionalmente seguro y pleno.

La influencia de una madre sobre las actitudes que sus hijos tienen acerca de ellos mismos, de sus semejantes y acerca de Dios durará toda una vida. Prov. 31.1 y Prov.1.8

Prov. 12.4 Si en mi hogar edifico, soy corona, si en mi hogar destruyo soy carcoma.

Corona: la llevaban los reyes,  les daba valor, altura, los hacia ver sobresalientes, les daba distinción y posición de monarca. Prov.31-23 que bonito es escuchar a tu esposo elogiarte por que te considera una corona. Verso 28

Carcoma: sinónimo de osteoporosis, causa dolor, quebrantamiento, tristeza, desvelos, fragilidad, temor a una rotura, toda la familia se ve afectada por estos temores cuando la mujer es carcoma.

Nosotras decidimos para bien edificar o para mal derribar.
En tus manos está la decisión de lo que quieres ser.
Si tu influencia es para mal puedes acabar y frustrar grandes cosas en la vida de un hombre.
Gen.3 Adán   –  Jueces 16.4  Sansón –  1Rey 11.4 Salomón

La mujer sabia… “Está atenta a la marcha de su hogar, y el pan que come no es fruto del ocio. Sus hijos se levantan y la felicitan; también su esposo la alaba: Muchas mujeres han realizado proezas, pero tú las superas a todas. Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al SEÑOR es digna de alabanza. ¡Sean reconocidos sus logros, y públicamente alabadas sus obras!” Proverbios 31.27-31

Sorelly Pineda Montoya
Esposa de Pastor –  Dorada 2ª
Distrito 15

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