EL PRIVILEGIO DE SERVIR

EL PRIVILEGIO DE SERVIR

Privilegio es una ventaja especial o una facultad de una obligación que disfruta alguien por la concesión de un superior o por su propia capacidad y circunstancia.

Servir:

Del lat. servire).

intr. Estar al servicio de alguien. Estar sujeto a alguien por cualquier motivo haciendo lo que él quiere o dispone. Ejercer un empleo o cargo propio o en lugar de alguien. Hacer las veces de otro en un oficio u ocupación. Aprovechar, valer, ser de utilidad. Ser soldado en activo. Asistir a la mesa trayendo o repartiendo los alimentos o las bebidas. Dar culto o adoración a Dios y a los santos, o emplearse en los ministerios de su gloria y veneración. Obsequiar a alguien o hacer algo en su favor, beneficio o utilidad.

 

DIOS NOS LLAMA A LA SALVACIÓN

El privilegio más grande que todo ser humano puede llegar a tener es “La Salvación de su alma”.

Isaías 45:22 “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más”.

Después de estar perdidos en  delitos y pecados, Dios demostró su amor hacia nosotros  llamándonos a la Salvación; perdonando nuestros pecados y dándonos la oportunidad de ser restaurados para estar en su presencia. (Isaías 53).

 

DIOS NOS LLAMA A SERVIR

1 Pedro 4:10

“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”

Otra versión dice:

1 Pedro 4:10 (Palabra de Dios para Todos)

“Cada uno de ustedes recibió un don espiritual que debe ser utilizado para servir a los demás. Así serán buenos administradores del generoso amor que Dios les ha dado en tantas formas.”

En algunas ocasiones nos equivocamos, porque malinterpretamos lo que realmente es servir a nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo, y pensamos que es sólo en los púlpito que se desarrolla el mismo, pero no es así. Gracias a Dios que en el mundo secular hemos tenido oportunidades de trabajar o servir en alguna labor. Pero creo que servir a Dios es el privilegio más grande que podemos tener

Moisés vivió una experiencia con el Señor, al salir y mirar a sus hermanos “Los Hebreos”, cuando uno de los egipcios maltrataba a uno de ellos, y lo que él hizo (matar al egipcio), y las consecuencias de aquella situación, donde Moisés tuvo que huir al desierto.

Después de esto vemos cómo el Señor llama a Moisés, para una misión muy especial. De tantas personas que en ese momento había, Dios se plació en llamar a este hombre. Así mismo llamó a Samuel, a Gedeón, a Débora

 

DÓNDE PUEDO YO SERVIR

Como es Dios quien nos llama, Èl es quien decide donde nos pone a servir. El siervo siempre debe estar dispuesto a estar y hacer todo lo que su señor le diga que haga. Es impactante la forma como María, la madre del Señor se expresa ante el llamado que Dios le hace:

Lucas 1:38

“…He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra…”

La disposición de corazón que tenga, hará que Dios nos use como él quiera hacerlo. No le pongamos escalafón a los cargos, o los oficios que tenemos en la iglesia, dejemos que sea Jesucristo el que nos use donde y como él quiera, no olvidemos, Somos siervas.

 

VALORANDO EL PRIVILEGIO DE SERVIR A DIOS

La biblia dice:

Juan 12:26 “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.”

Hebreos 5:4 “Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón.”

Es triste ver como muchos cristianos han dejado el servicio a Dios uno de los privilegios más grandes, y se han ido detrás de cosas que son pasajeras, por ejemplo, Esaú menospreció la primogenitura, y la vendió por un plato de lentejas.

Saúl se dejó llevar de sus propios conceptos, y dejó de hacer la voluntad de Dios, siendo desechado por él.

Mujer, recuerda que Dios te ha dotado de dones espirituales, es para que le sirvas con entrega, con devoción, no olvidando que realmente es un privilegio que el Dios de los Siglos nos haya tenido en cuenta para servir en su obra, valora lo que Jesucristo te ha dado, y ponlo a su servicio.

 

Lectura Bíblica: Éxodo 3:1-6

(1) Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.

(2)  Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.

(3)  Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.

(4)  Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.

(5)  Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.

(6)  Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.

 

Heidy Cuello Berdugo
Líder Damas Dorcas Distrito 27

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